El proyecto arrancó con la construcción de una nueva narrativa corporativa que sirviera de base a todo lo demás. Sin ese marco previo, cualquier decisión de diseño o contenido habría sido arbitraria.
Desde esa narrativa se desarrolló la identidad visual completa: paleta, tipografía, imagotipo, logotipo, brand book y materiales de marca para socios. El diseño no precedió al mensaje; lo tradujo.
Con la identidad asentada, se rediseñó y desarrolló la web corporativa, redactando todos los contenidos desde la nueva narrativa y auditando el SEO para asegurar visibilidad desde el primer día. La simplificación del lenguaje tecnológico fue una decisión editorial deliberada: Alastria necesitaba ser comprensible para audiencias muy distintas sin perder rigor.
En paralelo se definió la estrategia en redes sociales, se diseñaron las newsletters como herramienta de relación con socios, y se implementó todo el sistema de captación y onboarding de asociados, incluyendo los flujos de automatización y el manual de bienvenida.
Como capa final, se produjo y lanzó el podcast Blockchain Bites, concebido desde el inicio como un formato de autoridad, no de contenido táctico.